Contacto: iu@iusanandres.es / Tfno: 600498748 — Concejala: Eloina Terrón Bañuelos

IU de San Andrés del Rabanedo organiza este jueves 18 de septiembre a las 19,30 una conferencia-debate en torno a las repercusiones del Tratado de Libre Comercio de la UE con EEUU, el plan secreto para dar entrada a EEUU en el negocio de los servicios públicos de Europa y cómo el futuro de los derechos sociales, educación, sanidad y pensiones, están en riesgo. Con la participación del Profesora de la Universidad Nacional de Colombia, D. Pedro Agustín Díaz Arenas, se analizarán las consecuencias de estos tratados en la vida cotidiana en la nueva sede de IU en la calle Párroco Pablo Díez 41 de Trobajo del Camino, porque el TTIP va a cambiarnos la vida a todos los europeos.

La Comisión Europa y Estados Unidos negocian, a espaldas de sus ciudadanos, uno de los ajustes legislativos que más influirán en la vida de los europeos en las próximas décadas. Se trata del Tratado Transatlántico de Libre Comercio e Inversiones, conocido por sus siglas en inglés TTIP. Ni los parlamentos nacionales o el Parlamento Europeo, ni siquiera los gobiernos de los Estados miembros de la UE están informados de los detalles de los textos de negociación, pero los escasos datos que se han filtrado generan una gran preocupación.

Las normas que están preparando afectarían a muchos aspectos de nuestra vida cotidiana. Modificarían y condicionarían negativamente un gran porcentaje de leyes europeas, nacionales e –incluso- locales, avasallando los –ya de por sí muy maltratados- derechos humanos universales, como la educación, la sanidad o las pensiones. Dicho tratado no tendría un carácter realmente comercial, dado que los aranceles entre la UE y los EEUU ya son generalmente muy bajos (menos del 5%), sino que tiene que ver sobre todo con la desregulación, liberalizando-privatizando los servicios públicos, con la “protección” de las inversiones de las multinacionales y el fortalecimiento de la impunidad de las empresas con la que vulneran los derechos de las personas. Se pretende así eliminar “obstáculos burocráticos innecesarios” para facilitar el acceso a los mercados a las grandes corporaciones de ambas orillas del Atlántico y para ayudar a las multinacionales a incrementar sus beneficios económicos. Se trataría de adaptar los estándares laborales, ambientales y de salud para las personas a las necesidades corporativas, homogeneizando (a la baja) la regulación relativa a la circulación de bienes y servicios, poniendo en grave riesgo los derechos laborales, sociales, como consumidores, como ciudadanos y poniendo en grave peligro el medio ambiente y la seguridad alimentaria.

El problema no es eliminar las barreras arancelarias entre EEUU y la UE, sino que para hacerlo ambas partes deben rebajar sus niveles de protección social, laboral, alimentaria, medioambiental, para así dejar vía libre a las grandes multinacionales. Básicamente, la intención de EE.UU. y de la UE es la de otorgar un mayor poder aún a los intereses de empresas multinacionales con el único fin de garantizar sus inversiones y multiplicar sus ingresos. De hecho, los ‘lobbies’ han dominado el 92% de las reuniones preparatorias de la alianza comercial UE-EEUU, y solo el 4% se hicieron con representantes de los intereses públicos.

Desde los sindicatos europeos de servicio público se subraya que esta apertura a negociar este tipo de prestaciones atentará contra la calidad de los servicios y el empleo. Es una "alerta a todas las mareas españolas. Es una megaamenaza a la calidad de los servicios públicos". Las consecuencias en nuestras vidas, que tanto tratan de ocultar, sería una ola de privatizaciones de los servicios públicos, pues se trata de convertir lo público en un negocio privado, fuente de beneficios para estas grandes empresas transnacionales. Saneamiento de aguas, servicio de correos, sanidad, educación, pensiones acabarían en manos de multinacionales, desmontando el Estado de Bienestar.

Más trabajo precario y menos derechos laborales. Desaparecerán entre 400.000 y un millón de empleos en Europa, y los que se creen serán en peores condiciones. Precarios, temporales y con condiciones salariales mucho menores.

Igualmente, parece confirmarse a la luz de los documentos filtrados que la UE estaría dispuesta a adoptar el camino de la desregulación de las normas alimentarias y de seguridad para entregar un cheque en blanco a los grandes poderes empresariales. La liberalización de los mercados es especialmente sensible en lo referente a la seguridad alimentaria. La entrada de productos transgénicos o de otros bienes de consumo que en EEUU se comercializan bajo leyes más permisivas, levantan sospechas, puesto que aquí las leyes son más proteccionistas con la salud del consumidor.

Organizaciones sociales y ecologistas ponen ejemplos concretos de lo que podría suceder de prosperar un Tratado como el que se pretende. Recuerdan que en la UE está prohibido el uso de 1.300 sustancias en productos cosméticos mientras que en EE.UU. sólo se prohíben 11 de ellas. Ejemplos como el mencionado evidencian que el objetivo que se pretende es simplemente la desregulación total, que tendría un efecto arrastre muy peligroso: la desprotección absoluta de los ciudadanos.

El TTIP es una herramienta para cambiar profundamente las formas de legislar y crearía un sistema legal superior que permitiría hacer valer los “super-derechos” de las grandes multinacionales, subordinando leyes nacionales y locales a los beneficios privados. La intención de las multinacionales de bloquear y proteger sus inversiones, de modo que puedan demandar a los estados en los que se han asentado si consideran que sus beneficios económicos o sus perspectivas de ganancias futuras se han visto afectados por normas o políticas que se hayan podido aprobar, es como poner a los estados a los pies de los caballos. Si una empresa obtiene el `sí´ de un país para extraer gas en su suelo a través de la técnica del fracking, altamente contaminante, y posteriormente el Estado decide prohibir esa práctica, la empresa podría denunciar al país ante un organismo al margen que crearía el Tratado. Lo cual supone una auténtica cesión de soberanía por parte de los gobiernos cuyo poder de decisión queda mermado al adaptar las legislaciones a los intereses de las grandes empresas multinacionales.

Las negociaciones sobre el Tratado de Libre Comercio entre EE.UU. y la UE dieron comienzo en julio de 2013 con la intención de que se pueda aplicar en el año 2016. Su contenido parece reducirse a la eliminación de barreras normativas y económicas en las relaciones comerciales con el único propósito de aumentar los beneficios económicos, sin importar en demasía los derechos y el nivel de protección de la ciudadanía con tal de que el dinero fluya en las arcas de las multinacionales y entidades financieras.

Aunque este Acuerdo comercial tenga que ser aprobado por el Parlamento Europeo, la ciudadanía del Estado español no podrá pronunciarse sobre un Tratado de tanta envergadura que se está negociando bajo un secretismo escandaloso, sin transparencia y al margen de la opinión pública.

El borrador secreto lo conocemos sólo por filtraciones. La carátula del encabezado deja claro que es un documento secreto ya que las negociaciones se han clasificado como confidenciales en Europa y Estados Unidos. Aunque formalmente esta ronda de negociaciones comenzó en 2013, lleva décadas gestándose con sucesivos acuerdos y grupos de trabajo que se han formado en la UE y EEUU.

En definitiva, este tipo de tratados suponen consolidar las peores herencias de las transformaciones neoliberales de las últimas décadas en Europa. En términos de una estructura productiva vinculada a la exportación de materias primas; en términos de desindustrialización y perdida de conquistas laborales; en términos de concentración de la propiedad y destrucción de la economía agrícola; y en términos de profundizar la dependencia. Es un proyecto político, ideológico y social que supera el ámbito de la economía.

Este Tratado no está diseñado para garantizar una vida digna a la ciudadanía, sino para proteger los beneficios de las grandes corporaciones y sus inversores. Que si lo aceptamos serán quienes decidan sobre nuestra educación, nuestra sanidad, nuestros servicios sociales y nuestra alimentación. Estos tratados implican profundizar la lógica de saqueo, la concentración y subordinación al mercado mundial y la lógica de las trasnacionales.

Anuncios

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: